Esquina Caliente...

lunes, abril 09, 2007

¿Muestras de poder?

miércoles, abril 04, 2007

¿Donde estás Vinny?

León Felipe Girón

Jorge Cantú tuvo que lidiar con dos problemas en sus tres primeras campañas en Grandes Ligas: Primero, las carencias defensivas que lo encasillaron como uno de los peores defensivos en la segunda base. Segundo, lidiar con la etiqueta de que en la caja de bateo era el heredero de Vinicio Castilla.
Hoy, el tamaulipeco al menos ya se sacudió el segundo de esos problemas, pues con su más reciente visita a Triple A, ha dejado a la afición mexicana en busca del próximo bateador de poder que pueda llenar los zapatos del oaxaqueño y sus 320 cuadrangulares.
Jorge no tiene porqué sentirse mal, muchos lo han intentado, nadie lo ha logrado. Antes de él pasaron Karim García y Erubiel Durazo, ambos con la misma responsabilidad de darle a México un verdadero toletero, alguien capaz de desforrar 40 pelotas por campaña. Y mientras ellos iban y venían por equipos y sucursales, era Castilla el que seguía poniendo los colores mexicanos en alto.
Ciertamente, Cantú pidió esa responsabilidad a gritos, estableciéndose en su segunda campaña en Grandes Ligas como la próxima maravilla tricolor, 27 jonrones y 117 impulsadas hablan por si solas. Pero después llegaron las lesiones, el lucir como un tabique en la segunda base y la pérdida del poder que pusieron a muchos a pensar en la consistencia del de Reynosa.
Cantú podrá conectar un lanzamiento de los mejores pitchers a 400 pies de distancia, pero no fildea en la segunda aunque en ello le vaya la vida. Por ese simple detalle nunca podrá ser el heredero de Castilla, cañonero y un guante estupendo durante 16 años en Grandes Ligas, no en una campaña, como, hasta el momento, ha lucido el de Tamaulipas
Para algunos, el heredero del oaxaqueño es Adrián González, pero habrá que decirle a aquellos que el inicialista de los Padres de San Diego y dueño de un elegante swing a la zurda, por más que el diga que es mexicano, nació, está registrado y se formó en Estados Unidos.
Adrián podría ser el heredero de Fred McGriff, no de Vinicio, ese honor solo les corresponde a los nativos de este lado del Río Bravo.
Hoy a la afición mexicana solo le queda esperar.
Esperar un llamado improbable de Luis Alfonso García a la Gran Carpa. Esperar que un equipo de Grandes Ligas le de una segunda oportunidad a Cantú y que éste se muestre como en 2005.
O de lo contrario tendrá que resignarse con cuantos jonrones puedan ofrecer Juan Gabriel Castro, Alfredo Amézaga y Humberto Cota, es decir, como 12 por campaña. Algo que Castilla Soria hacía en un mes en sus mejores años.

miércoles, octubre 11, 2006

El chivo expiatorio

León Felipe Girón

Si. Alex Rodríguez es el peor jugador del mundo. Un pelotero que no podría definir un encuentro aunque la vida le fuera en ese turno al bat.
Eso, es lo que piensan todos los aficionados de los Yanquis de Nueva York en este momento, y su .086 sin jonrones ni producidas podrían respaldar esas creencias.
Pero la verdad, la culpa no es de A-Rod, ni de los Yanquis. La culpa es de todos y de nadie. De sus aficionados, la prensa, Joe Torre y Derek Jeter. O tal vez si sea del antesalista.
Prensa y aficionados se encargaron que el idiolo A-Rod-Yanquis fracasara como cualquier noviazgo de Hollywood. Se encargaron de ponerle presión a alguien que no la necesita.
Exigieron que sus 40 cuadrangulares y 120 producidas vinieran siempre con el juego en la línea. Que brille defensivamente en una posición que no es la suya y que sólo por el bien del equipo (en ese caso la culpa es del Gerente Brian Cashman por tener dos shortstops en un equipo).
Si. Alex Rodríguez conectó un imparable en toda la serie de postemporada. Derek Jeter tuvo ocho.
La prensa siempre dijo que los 35 jonrones y 121 impulsadas de Rodríguez vinieron en juegos ya definidos. Partidos sin importancia.
Mientras tanto su querido Capitán America, el perfumado parador en corto de la franquicia más grande del deporte, siempre respondió. Sus números lo respaldan y es candidato a Jugador Más Valioso de la Liga Americana.
Jeter comenzó la serie ante Detroit respondiendo a su reputación, con cinco imparables, un jonrón y cargando en su lomo la esperanza de los millones de fanáticos.
¿Y en los siguientes tres? DESAPARECIÓ.
Como lo hizo el resto de la ofensiva neoyorquina. Ninguno de los temibles cañoneros, llámense Jason Giambi, Gary Sheffield o Hideki Matsui, pudieron ante los lanzamientos de un novato (Justin Verlaander), un viejito (Kenny Rogers) y un pitcher más bien promedio (Jeremy Bonderman).
Entonces, ¿es Alex Rodríguez el culpable de la ignominia Yanqui?
No.
Nadie es perfecto, el cañonero más grande de su era, Barry Bonds, bateó .195 con 1 jonrón y cinco producidas en 27 juegos de playoffs antes de comenzar el camino hacia su primera Serie Mundial, la cual no ganó.
Al igual que A-Rod, sigue esperando su primer campeonato, sus números en playoffs son mejores que los de Bonds, por mucho: .280 con seis vuelacercas y 16 remolcadas.
Así que aficionados de los Yanquis deberían dejar en paz a su mejor jugador y enfocar sus críticas hacia un capitán que nunca lo defendió, a los millones de dólares debajo de los colchones de Carl Pavano y Kevin Brown o la ineficacia del resto de su equipo por darle la oportunidad a A-Rod de que trascienda.

jueves, julio 06, 2006

Guillén,¡shhhh!

Milagros Flores

Dicen que el pez por la boca muere y si Ozzie Guillén lo fuera y este dicho se volviera efectivo, ya estuviera muerto.
El manager de Medias blancas ya encontró la formula perfecta para hacer que este refrán no funcione.
Sólo disculparse y decir que las cosas no son lo que parecen.
Y sí le resulta, recordemos.
En vísperas del Clásico Mundial, Alex Rodríguez no decidía por quién jugar si por su tierra sentimental dominicana o su País natal, Estados Unidos a lo que sin que a nadie le importara opinar, Guillén hizo su entrada triunfal con la siguiente declaración.
"Él sabía que no iba a jugar con los dominicanos. Él no es dominicano. Detesto a los hipócritas. Habla pura...", dijo Guillén.
Pero después aseguró:
"No lo llamé hipócrita de esa forma. Alex no es un hipócrita. Sólo trataba de decir que no tiene que buscar quedar bien con todos. Cuando haces eso, pues luces como un hipócrita”.
¿Quién lo entiende?, personalmente me confunde.
Después habló de Nomar Garcíaparra.
"Garcíaparra sólo sabe de Cancún, porque una vez fue de paseo", dijo el venezolano.
Más tarde indicó que estaba bromeando sobre el primera base de los Dodgers.
"Creo que fue chistoso", dijo el criollo.
Pero nomás no da una.
Recientemente las palabras de su boca posaron sobre Jay Mariotti, columnista de Sum-Times de Chicago.
El reporteo lo criticó por enviar al lanzador Sean Tracey a las menores, supuestamente por no obedecer a Guillén, quien le pidió que se vengara de los pelotazos que había sido victima el receptor A.J. Pierzynski en el juego contra los Rangers de Texas.
En respuesta el manager se refirió al reportero como: "Qué pedazo de...es un maricón".
Pero, oh, oh!! Guillén nunca recordó a la poderosa comunidad gay que hay en Chicago, a quienes, con esas palabras, los alebrestó como perro al gallinero.
La comunidad homosexual exigió la excusa a lo dicho.
Y como diría el Chavo del Ocho….
Vuelve el perro arrepentido, con su mirada tan tierna, el hocico partido y la cola entre las patas.
Guillén se volvió a disculpar argumentando que en su País natal maricón no se refiera a la sexualidad de la gente…..
Pero en América y en el diccionario significa lo mismo en cualquier idioma o cultura…
Marica: Hombre afeminado u homosexual.
Despectivo y ofensivo de cualquier forma que la ponga.
En todo caso, el problema de Guillén es que debe de aprender a decir las cosas utilizando su cerebro y en el momento adecuado, de lo contrario ningún curso de ‘sensibilidad’ lo ayudará y será pescado en cualquier oportunidad que abra su boca para morder el anzuelo.

jueves, junio 29, 2006

Destructiva belleza


León Felipe Girón


La bella Angelina Jolie destruyó el matrimonio Pitt-Aniston con relativa facilidad, posando esos místicos ojos verdes sobre el codiciado galán. Así de sencillo.
Esa es la mejor comparación con el swing de Ken Griffey Jr, hermoso, armónico, capaz de detener el tiempo. Pero mortal por necesidad.
Dos ejemplos de como la belleza puede ser tan destructiva.
El swing perfecto de Junior ha destrozado ya 551 esféricas, el onceavo mejor jonronero en la historia, y sin duda el número uno en cuanto a elegancia se refiere.
Ver un turno al bat del jardinero central de los Rojos de Cincinnati, es poesia en movimiento, un ritmo celestial de armonía, de paz... de poder.
Pero Junior así como ha infundido el temor en 350 lanzadores distintos, a los que les ha desaparecido la pelota del parque, también tiene sus propias pesadillas, específicamente en la parte baja del cuerpo. Sus piernas.
Puede llegar a ser inconcevible como un destructor se pueda autodestruir. Como alguien de forma tan atlética, fuerte por naturaleza, tenga unas piernas tan frágiles. Tan débiles que no han podido cargarlo en su camino a la historia.
Su llegada a Cincinnati, en 2000, era el panorama perfecto para que Junior siguiera su búsqueda hacia el liderato histórico de cuadrangulares, jugando en el equipo de su ciudad, con la franquicia con la que su padre fue campeón y aceptando menos dinero que el ofrecido por otras novenas con tal de sentirse en casa.
Esa primera campaña fue solo de alegrías, para él y sus seguidores, 40 jonrones, 118 carreras impulsadas que eran una excelente continuación a los 398 palos de vuelta entera que había pegado en sus 11 campañas con los Marineros de Seattle.
Con 438 jonrones de por vida y apenas 30 años de edad, el futuro era promisorio para el nativo de Donora, Penssylvania (mismo lugar de nacimiento del legendario Stan Musial). Pero sus rodilas, cuadriceps femoral, hombro, y demás dolencias hicieron que se topara con una pared.
En las siguientes cinco campañas con Cincinnati, Junior apenas jugó un promedio de 89 juegos por calendario, y su total de jonrones fue de 98, menos de 20 por año.
Fue entonces que su lugar en la historia cambió. De temible cañonero, a perene lesionado; un pelotero que ni siquiera podías cambiar, por que a sus 36 años, estaba acabado.
En 2005 ese dulce swing, esa hambre de triunfo y su inconfundible presencia en el jardín central (10 guantes de oro), regresaron. Y en esta campaña, claro después de su ya tradicional paso por la lista de lesionados, Ken Griffey Jr, no para. Son sólo 12 jonrones de distancia con Reggie Jackson en el décimo sitio de todos los tiempos, que en realidad es el sexto mejor entre los peloteros libres de sospechas (Barry Bonds, Mark McGwire, Sammy Sosa y Rafael Palmeiro engalanan la lista de los acusados).
Son ya casi 2200 juegos de espectaculares lances, cuadrangulares robados, garra, entrega, carisma, y el más dulce swing.
Gracias Junior.

jueves, junio 08, 2006

¡Ese mi negro!!


Milagros Flores
¿Cansará iniciar etapas una y otra vez, cada temporada?
Sería bueno que Miguel Ojeda lo respondiera.
El ‘Negro de Guaymas’ ha pasado por momentos de desilusiones tanto en San Diego, Marineros de Seattle y ahora con Rockies de Colorado, aun así demostrando su gran capacidad.
No le han dado la oportunidad de conocer al ‘Negro’ que casi no se lesiona y que aun lesionado juega.
Todo parece indicar que sus despidos son producto de ‘asuntos de oficina’, más que otras razones.
Cuando el receptor llegó a Padres en 2003 bateó .234 con cuatro jonrones y 22 impulsadas. Un año después duplicó su número de cuadrangulares, promedió 256 y produjo 26 anotaciones….un año después lo bajaron a las menores.
Con Pórtland las cosas no funcionaban al principio y cuando comenzaba a adaptarse lo volvieron a cambiar.
En agosto de 2005 Marineros lo llamó pero no le fue del todo bien, su paso por el equipo de Seattle fue rápido.
En 2006 Rockies de Colorado parecía ser algo seguro, jugó en 25 partidos con un porcentaje de .230, con 2 jonrones, 11 producidas y 5 anotadas.
Además, para buena o mala suerte, según el lado por el que lo vea, en uno de sus últimos juegos le tocó dar la señal al lanzador para colaborar al jonrón 715 del polémico Barry Bonds.
Hasta cierto punto irónico.
Pero el desempeño del sonorense no fue suficiente, porque al regreso de Yorvit Torrealba quedó fuera.
De nuevo a las Menores.
Con los Rockies no parece esperarle nada bueno con el racista de Clint Hurdle, quien nunca quiso al mexicano en su equipo y prefirió quedarse con Danny Ardoin, un cátcher que no se pega ni solo.
Por algo andan tan mal.
Es difícil precisar el futuro de Ojeda , pero un cambio de franela no le caería nada mal.
O sea, una nueva etapa qué iniciar.

viernes, mayo 26, 2006

Ya vete Roger


León Felipe Girón
¿Cuál es la mejor palabra para definir a Roger Clemens?
Dólares.
El derecho texano no sólo es uno de los mejores lanzadores de su época, ni el más dominante, también es el más mercenario. Un jugador sin respeto por el juego, sus compañeros o el color de su uniforme, lo único que le interesa al veterano, es el verde de los billetes que mes con mes se guarda en la cartera.
Roger Clemens es un vividor del deporte, que en base a sus excelsos números se basa para exigir un "mínimo" salario de tres millones de dólares al mes (si, al mes, leyeron bien) por volver de du enésimo retiro de la Gran Carpa, para jugar únicamente partidos en casa.
Lo peor es que hay varios equipos que siguen contemplando la idea de mimar al señorito.
A la tierna edad de 42 años, Clemens pretende ser el mismo lanzador dominante, intimidante e irrespetuoso. Pero también hay quien dice que el 'Rocket' no estuvo retirado, sino que fue suspendido 50 partidos por uso de esteroides hacia el final de la temporada pasada, por lo que esperó hasta cumplir esa cuota para volver con sus rumores de un retorno, pese a que pudo haber firmado desde el 1 de mayo.
De ser ciertos estos dimes y diretes, el texano engrosaría la ya de por si larga lista de faltas de respeto hacia el deporte que lo hizo millonario, un hombre famoso, adorado y odiado.
Esa larga lista comenzó en Boston, en el ya lejano 1996, cuando salió de los Medias Rojas de Boston, donde se catapultó a la fama, ganando tres Cy Young, un Jugador Más Valioso y dos juegos de 20 ponches en 10 años con los patirrojos.
Cuando la gerencia de Boston no le ofreció una extensión de contrato (por considerarlo acabado), Clemens emigró a Toronto, donde a la primera oportunidad que tuvo habló pestes de su equipo anterior, convirtiendo a sus aún leales aficionadoes en sus más grandes detractores.
Pero ahí no se detienen los berrinches y caprichos de Roger, quien a su paso ha dejado enemigos por todos lados, ya que dos años después tras ganar dos Cy Young más en dos campañas con Toronto, le repitió la dosis al equipo canadiense lléndose a los Yankees de Nueva York.
Bien pensado Roger, ahora si te luciste, ya te odian en dos países distintos.
En los Yankees, ganó lo que él siempre consideró su meta: un campeonato.
Y pese a lucir el traje a rayas en apenas cinco temporadas (la mitad de lo que lo hizo en Boston) y obtener tan solo un Cy Young, en 2001, su única temporada decente en Manhattan (20-3, 3.51), ya hablaba de los Mulos como "El equipo de sus amores" y de su gorra en la placa del Salón de la Fama.
Parecía que finalmente había encontrado una ciudad a la cual no defraudar, bueno al menos a la mitad de ella, después de su escenita de aventarle un pedazo de bat roto a Mike Piazza durante la Serie Mundial del 2000 ante los Mets de Nueva York. Todo un caballero ese Clemens.
Peeeero....
Llegó la pretemporada del 2004, y luego de que todo un estadio atestiguara lo que sería su partido final, en el cuarto juego de la Serie Mundial de 2003 ante los Marlins de Florida, en el cual cargó con la derrota, decidió hacer un último "Roger".
Tras unos cuantos meses de retiro, Clemens (ese elegante caballero que es incapaz de contestarle a la prensa de frente, pues considera que da más caché hacerlo mientras se cambia en el vestuario), decidió desangelar también a la gran manzana y seguir a su amigo Andy Pettitte, cerca de su casa en Houston, donde ganó otro Cy Young y los llevó a una Serie Mundial, después de que sus queridos, adorados, idolatrados Yankees no le llenaron el cheque con los ceros suficientes.
Ahora, el viejito más consentido y malcriado de Grandes Ligas, quiere volver, con sus aires de grandeza y una gorda cartera. Tal vez pueda brillar... pero por mi, que brille en su casa, donde solo lo vean su esposa y sus tres hijos.