Cuidado, ahi viene Pujols
León Felipe Girón
Un consejo a todas las marcas, récords y proezas de bateo: Cierren con llave, atranquen puertas y ventanas, no salgan solos, especialmente por las noches... Albert Pujols está suelto y al acecho.
Dominicano, 1.90 de estatura, 100 kilogramos de puro músculo. Su habitat natural es la primera base del Busch Stadium de San Luis, viste de blanco y rojo y no tiene piedad.
Quedaron advertidos.
En cinco años de carrera, José Alberto Pujols ha destrozado la Liga, a sus rivales, y alguna que otra marca, y como claro ejemplo está su premio al Novato del Año en 2001, sin contar que siempre ha quedado entre los primeros cinco a las votaciones a Jugador Más Valioso, incluyendo dos segundos lugares detrás de Barry Bonds (con o sin esteroides) y la campaña pasada, cuando finalmente se pudo llevar el galardón a casa.
El talento que posee este fenómeno de 26 años, es casi tan complicado de medir como su jonrón ante Brad Lidge en el sexto juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional el año pasado, y que yo, en lo personal, sigo esperando que esa pelota aterrice.
Y es que nunca, desde Ted Williams o Carl Yastrzemski (ambos de Boston... ¿qué se siente Yankees?), ha habido una verdadera amenaza a la Triple Corona de Bateo. Ahora, esa amenaza tiene nombre, apellido y el número cinco en su uniforme.
¿Qué tan bueno es? Sólo hay números para explicarlo.
En cinco temporadas ha promediado 158 juegos (constancia), .332 de bateo (vista), 40 jonrones (poder), 124 carreras impulsadas (oportunismo), 80 bases por bola (disciplina), y con cada campaña aumenta su número de boletos gratuitos, lo que también habla de respeto.
En resumen, el quisqueyano merece todas las comparaciones que se le han hecho, y no es algo que se pueda tomar a la ligera cuando estadísticamente el más comparable a su edad era un tal Joe DiMaggio (de acuerdo Yankees, rían ahora).
Pero Pujols no solo es un maestro en la caja de bateo, sino también en la vida. Fue firmado a los 19 años, en 1999, y para el día inaugural de la campaña de 2001, ya era titular en Grandes Ligas, destrozando todas las sucursales de los pájaros rojos. Está casado con una modelo de nombre Deidre, una mujer como esas que nosotros los simples mortales solo podemos soñar. Tiene tres hijos, el mayor de A.J. Alberto, con Síndrome de Down (de ahí que señale al cielo después de llegar al plato tras un jonrón). Ha iniciado una fundación en pro de los enfermos del Síndrome de Down. Y tiene uno de los swings más bellos para un bateador derecho que Grandes Ligas haya visto desde que se retiró Edgar Martínez (De nueva cuenta consultar con Brad Lidge para mayores referencias).
Y apenas está en su sexta campaña en Grandes Ligas, la cual ha comenzado como sólo él sabe hacerlo. Por lo que, si se mantiene sano, podría reescribir con su propia letra los libros de historia, e imponer nuevas marcas, récords y proezas.... pero ya están bajo advertencia.
Un consejo a todas las marcas, récords y proezas de bateo: Cierren con llave, atranquen puertas y ventanas, no salgan solos, especialmente por las noches... Albert Pujols está suelto y al acecho.
Dominicano, 1.90 de estatura, 100 kilogramos de puro músculo. Su habitat natural es la primera base del Busch Stadium de San Luis, viste de blanco y rojo y no tiene piedad.
Quedaron advertidos.
En cinco años de carrera, José Alberto Pujols ha destrozado la Liga, a sus rivales, y alguna que otra marca, y como claro ejemplo está su premio al Novato del Año en 2001, sin contar que siempre ha quedado entre los primeros cinco a las votaciones a Jugador Más Valioso, incluyendo dos segundos lugares detrás de Barry Bonds (con o sin esteroides) y la campaña pasada, cuando finalmente se pudo llevar el galardón a casa.
El talento que posee este fenómeno de 26 años, es casi tan complicado de medir como su jonrón ante Brad Lidge en el sexto juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional el año pasado, y que yo, en lo personal, sigo esperando que esa pelota aterrice.
Y es que nunca, desde Ted Williams o Carl Yastrzemski (ambos de Boston... ¿qué se siente Yankees?), ha habido una verdadera amenaza a la Triple Corona de Bateo. Ahora, esa amenaza tiene nombre, apellido y el número cinco en su uniforme.
¿Qué tan bueno es? Sólo hay números para explicarlo.
En cinco temporadas ha promediado 158 juegos (constancia), .332 de bateo (vista), 40 jonrones (poder), 124 carreras impulsadas (oportunismo), 80 bases por bola (disciplina), y con cada campaña aumenta su número de boletos gratuitos, lo que también habla de respeto.
En resumen, el quisqueyano merece todas las comparaciones que se le han hecho, y no es algo que se pueda tomar a la ligera cuando estadísticamente el más comparable a su edad era un tal Joe DiMaggio (de acuerdo Yankees, rían ahora).
Pero Pujols no solo es un maestro en la caja de bateo, sino también en la vida. Fue firmado a los 19 años, en 1999, y para el día inaugural de la campaña de 2001, ya era titular en Grandes Ligas, destrozando todas las sucursales de los pájaros rojos. Está casado con una modelo de nombre Deidre, una mujer como esas que nosotros los simples mortales solo podemos soñar. Tiene tres hijos, el mayor de A.J. Alberto, con Síndrome de Down (de ahí que señale al cielo después de llegar al plato tras un jonrón). Ha iniciado una fundación en pro de los enfermos del Síndrome de Down. Y tiene uno de los swings más bellos para un bateador derecho que Grandes Ligas haya visto desde que se retiró Edgar Martínez (De nueva cuenta consultar con Brad Lidge para mayores referencias).
Y apenas está en su sexta campaña en Grandes Ligas, la cual ha comenzado como sólo él sabe hacerlo. Por lo que, si se mantiene sano, podría reescribir con su propia letra los libros de historia, e imponer nuevas marcas, récords y proezas.... pero ya están bajo advertencia.

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