Paciencia Óliver
León Felipe Girón
Óliver Pérez ha comenzado la actual temporada manteniéndose fiel a lo que ha sido su trayectoria de cuatro años en Grandes Ligas, inconsistente.
Una salida buena, una mala. De hecho, es una aparición dominante (nueve ponches en 5.1 entradas) y una aparición decepcionante (ocho carreras en 3.1 episodios).
¿Cansados? Yo no.
El zurdo sinaloense ha mostrado a lo largo de su breve carrera destellos de su enorme talento, el mismo que lo llevó a debutar en la Gran Carpa a los 20 años de edad y a ser objeto de comparaciones con Randy Johnson.
Y esas comparaciones no son en vano. No después de que el espigado mexicano tuviera en 2004 la mejor campaña de su joven carrera, colocando números que ya hubiera querido Johnson al tener una efectividad de 2.98, es decir una carrera menos que el mejor porcentaje de carreras limpias de la Gran Unidad en sus primeras cuatro campañas en Grandes Ligas.
Los 239 abanicados de Óliver en esa campaña, también superan el mejor total de Johnson durante el mismo periodo del mexicano, que fue de 228 en el ya lejano 1991 (cuando Pérez tenía apenas 10 años de edad).
La verdad, es que el inicio del 2006 para el mexicano no fue el más alentador estadìsticamente, pero existimos soñadores que creemos que lo mejor está por venir, pues hay que tomar en cuenta que apenas tiene 24 años, justo la edad con la que Johnson debutó en Grandes Ligas.
Así que mientras la espigada figura de Pérez suba a la loma, un servidor se pondrá tan emocionado como colegiala con video de Ricky Martin, esperando que, al igual que Johnson, un día Óliver pueda dejar atrás el descontrol y convertirse en el lanzador dominante que muchos creemos puede ser
Óliver Pérez ha comenzado la actual temporada manteniéndose fiel a lo que ha sido su trayectoria de cuatro años en Grandes Ligas, inconsistente.
Una salida buena, una mala. De hecho, es una aparición dominante (nueve ponches en 5.1 entradas) y una aparición decepcionante (ocho carreras en 3.1 episodios).
¿Cansados? Yo no.
El zurdo sinaloense ha mostrado a lo largo de su breve carrera destellos de su enorme talento, el mismo que lo llevó a debutar en la Gran Carpa a los 20 años de edad y a ser objeto de comparaciones con Randy Johnson.
Y esas comparaciones no son en vano. No después de que el espigado mexicano tuviera en 2004 la mejor campaña de su joven carrera, colocando números que ya hubiera querido Johnson al tener una efectividad de 2.98, es decir una carrera menos que el mejor porcentaje de carreras limpias de la Gran Unidad en sus primeras cuatro campañas en Grandes Ligas.
Los 239 abanicados de Óliver en esa campaña, también superan el mejor total de Johnson durante el mismo periodo del mexicano, que fue de 228 en el ya lejano 1991 (cuando Pérez tenía apenas 10 años de edad).
La verdad, es que el inicio del 2006 para el mexicano no fue el más alentador estadìsticamente, pero existimos soñadores que creemos que lo mejor está por venir, pues hay que tomar en cuenta que apenas tiene 24 años, justo la edad con la que Johnson debutó en Grandes Ligas.
Así que mientras la espigada figura de Pérez suba a la loma, un servidor se pondrá tan emocionado como colegiala con video de Ricky Martin, esperando que, al igual que Johnson, un día Óliver pueda dejar atrás el descontrol y convertirse en el lanzador dominante que muchos creemos puede ser

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