Esquina Caliente...

jueves, junio 29, 2006

Destructiva belleza


León Felipe Girón


La bella Angelina Jolie destruyó el matrimonio Pitt-Aniston con relativa facilidad, posando esos místicos ojos verdes sobre el codiciado galán. Así de sencillo.
Esa es la mejor comparación con el swing de Ken Griffey Jr, hermoso, armónico, capaz de detener el tiempo. Pero mortal por necesidad.
Dos ejemplos de como la belleza puede ser tan destructiva.
El swing perfecto de Junior ha destrozado ya 551 esféricas, el onceavo mejor jonronero en la historia, y sin duda el número uno en cuanto a elegancia se refiere.
Ver un turno al bat del jardinero central de los Rojos de Cincinnati, es poesia en movimiento, un ritmo celestial de armonía, de paz... de poder.
Pero Junior así como ha infundido el temor en 350 lanzadores distintos, a los que les ha desaparecido la pelota del parque, también tiene sus propias pesadillas, específicamente en la parte baja del cuerpo. Sus piernas.
Puede llegar a ser inconcevible como un destructor se pueda autodestruir. Como alguien de forma tan atlética, fuerte por naturaleza, tenga unas piernas tan frágiles. Tan débiles que no han podido cargarlo en su camino a la historia.
Su llegada a Cincinnati, en 2000, era el panorama perfecto para que Junior siguiera su búsqueda hacia el liderato histórico de cuadrangulares, jugando en el equipo de su ciudad, con la franquicia con la que su padre fue campeón y aceptando menos dinero que el ofrecido por otras novenas con tal de sentirse en casa.
Esa primera campaña fue solo de alegrías, para él y sus seguidores, 40 jonrones, 118 carreras impulsadas que eran una excelente continuación a los 398 palos de vuelta entera que había pegado en sus 11 campañas con los Marineros de Seattle.
Con 438 jonrones de por vida y apenas 30 años de edad, el futuro era promisorio para el nativo de Donora, Penssylvania (mismo lugar de nacimiento del legendario Stan Musial). Pero sus rodilas, cuadriceps femoral, hombro, y demás dolencias hicieron que se topara con una pared.
En las siguientes cinco campañas con Cincinnati, Junior apenas jugó un promedio de 89 juegos por calendario, y su total de jonrones fue de 98, menos de 20 por año.
Fue entonces que su lugar en la historia cambió. De temible cañonero, a perene lesionado; un pelotero que ni siquiera podías cambiar, por que a sus 36 años, estaba acabado.
En 2005 ese dulce swing, esa hambre de triunfo y su inconfundible presencia en el jardín central (10 guantes de oro), regresaron. Y en esta campaña, claro después de su ya tradicional paso por la lista de lesionados, Ken Griffey Jr, no para. Son sólo 12 jonrones de distancia con Reggie Jackson en el décimo sitio de todos los tiempos, que en realidad es el sexto mejor entre los peloteros libres de sospechas (Barry Bonds, Mark McGwire, Sammy Sosa y Rafael Palmeiro engalanan la lista de los acusados).
Son ya casi 2200 juegos de espectaculares lances, cuadrangulares robados, garra, entrega, carisma, y el más dulce swing.
Gracias Junior.

jueves, junio 08, 2006

¡Ese mi negro!!


Milagros Flores
¿Cansará iniciar etapas una y otra vez, cada temporada?
Sería bueno que Miguel Ojeda lo respondiera.
El ‘Negro de Guaymas’ ha pasado por momentos de desilusiones tanto en San Diego, Marineros de Seattle y ahora con Rockies de Colorado, aun así demostrando su gran capacidad.
No le han dado la oportunidad de conocer al ‘Negro’ que casi no se lesiona y que aun lesionado juega.
Todo parece indicar que sus despidos son producto de ‘asuntos de oficina’, más que otras razones.
Cuando el receptor llegó a Padres en 2003 bateó .234 con cuatro jonrones y 22 impulsadas. Un año después duplicó su número de cuadrangulares, promedió 256 y produjo 26 anotaciones….un año después lo bajaron a las menores.
Con Pórtland las cosas no funcionaban al principio y cuando comenzaba a adaptarse lo volvieron a cambiar.
En agosto de 2005 Marineros lo llamó pero no le fue del todo bien, su paso por el equipo de Seattle fue rápido.
En 2006 Rockies de Colorado parecía ser algo seguro, jugó en 25 partidos con un porcentaje de .230, con 2 jonrones, 11 producidas y 5 anotadas.
Además, para buena o mala suerte, según el lado por el que lo vea, en uno de sus últimos juegos le tocó dar la señal al lanzador para colaborar al jonrón 715 del polémico Barry Bonds.
Hasta cierto punto irónico.
Pero el desempeño del sonorense no fue suficiente, porque al regreso de Yorvit Torrealba quedó fuera.
De nuevo a las Menores.
Con los Rockies no parece esperarle nada bueno con el racista de Clint Hurdle, quien nunca quiso al mexicano en su equipo y prefirió quedarse con Danny Ardoin, un cátcher que no se pega ni solo.
Por algo andan tan mal.
Es difícil precisar el futuro de Ojeda , pero un cambio de franela no le caería nada mal.
O sea, una nueva etapa qué iniciar.